Nino Torre

Secretario General de las Juventudes Socialistas de España

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Día de reflexión poselectoral

Publicado el junio 28, 2016 | Se el primero en comentar

Ya finalizaron las elecciones generales. Unas elecciones que el PSOE intentó evitar por todos los medios, y a las que fuimos arrastrados por la intransigencia política y la soberbia intelectual de Pablo Iglesias.

Y una vez realizado el recuento de los votos lo primero que hay que hacer, por una cuestión de mera justicia, es dar las gracias. Gracias al trabajo de las agrupaciones municipales; al compromiso de concejales y alcaldes; al intenso esfuerzo de presidentes autonómicos; a la implicación de los miembros de la Comisión Ejecutiva Federal del PSOE; a los candidatos y candidatas de cada provincia, y en especial a nuestro Secretario General Pedro Sánchez; y gracias por encima de todo a nuestros militantes y votantes, porque nos otorgan la legitimidad suficiente para representar sus intereses, que no son otros que los de quienes quieren mayor igualdad social y calidad en los servicios públicos.

Y permitid un agradecimiento aún más profundo a Juventudes Socialistas de España, a toda esa militancia joven, apasionada, ilusionada con el cambio. A todos esos jóvenes inconformistas que han hecho una campaña impecable, entregándose al objetivo de obtener el apoyo de la mayoría social de este país. En estos quince días he recorrido este país de norte a sur y de este a oeste, viéndolos trabajar, repartir material de campaña, recorrer kilómetros en furgonetas para llevar nuestras propuestas hasta el último rincón de sus territorios. Sois excepcionales, y merecéis el mayor reconocimiento.

Personalmente, desde anoche experimento sensaciones encontradas, en conflicto. Por un lado, es evidente que me alegra que quienes decían que estábamos acabados se hayan equivocado. El PSOE es un partido imbricado en la historia de este país, en su conciencia colectiva. No somos un partido nacido en despachos de profesores y catedráticos, sino en la calle, en las fábricas, en los campos, en las minas, surgido del movimiento obrero y entregado a él. Extinguirnos es un logro nada sencillo. Pablo, Alberto, Mónica, Ada, y representantes de una veintena larga de partidos ni por separado ni unidos pudieron conseguirlo. Ya lo dijo Anguita, casi como una profecía, era “ahora o nunca”, y nunca será. Y la misma bola de cristal estropeada debió utilizar Emilio León cuando, no hace muchos días, aseguraba en la Junta General del Principado de Asturias que a partir del 26 todo iba a cambiar en Asturias. Debía referirse a los 45.500 votos que han perdido Podemos e IU desde diciembre del año pasado. Si Emilio León quiere que algo cambie en Asturias puede empezar por ayudar a llevar el cambio a Gijón, o a practicar en la Junta algo más que el bloqueo sistemático a las políticas del gobierno de Javier Fernández. Ésa sería una buena manera de empezar a cambiar algo de verdad.

Pero, como decía, mis sentimientos chocan entre ellos. No puedo estar contento porque la derecha ha vuelto a ganar, y con mayor contundencia. No puedo estar contento porque las políticas de desigualdad, insolidaridad, pasotismo institucional, y recortes del Estado del Bienestar se han visto recompensadas electoralmente con casi 650.000 votos más. No puedo estar contento porque hace tan sólo unos meses tuvimos la oportunidad de gobernar y darle la vuelta a las políticas del PP.

El resultado que obtuvimos el PSOE, a pesar de mantenernos como referentes de la izquierda, está por debajo de la aspiración razonable que debe tener un partido con nuestra trayectoria política. Tenemos que mirarnos para dentro, hacer un ejercicio de introspección, y realizar una sincera y constructiva autocrítica. Hemos perdido cinco escaños y casi 135.000 votos, a pesar del esfuerzo que realizamos para pactar un gobierno que fuera la alternativa a cuatro años más de Rajoy.

Y es a él, a Rajoy, a quien ahora le corresponde levantarse del sofá, moverse y descolgar teléfonos. Que dejen de mirarnos al PSOE, de señalarnos con el dedo, hay más grupos en el Congreso y a todos se nos debería exigir la misma responsabilidad. ¿Alguien esperaba que Mariano Rajoy votara a favor de la investidura de Pedro Sánchez, o que se abstuviera? ¿Por qué entonces debe esperarse del PSOE una actuación más comprensiva con los problemas de aritmética parlamentaria del PP? Que busque entre sus afines ideológicos, no sea que ni siquiera ellos quieran enrolarse en un navío con semejante capitán.

Reflexiones y agradecimientos

Publicado el mayo 23, 2015 | Se el primero en comentar

Ya termina la jornada de reflexión y queda solamente esta noche para reposar bien las impresiones dejadas por la campaña electoral y madurar bien el voto.

Ésta ha sido mi cuarta campaña electoral como candidato del PSOE a unas elecciones. Y, por muchas que viva, si hay algo que nunca dejará de sorprenderme es la intensidad del trabajo de mis compañeros y compañeras. De tantos militantes que viven estos días con pasión, como si se jugaran su propia alegría en el resultado electoral. Personas comprometidas, de izquierda, que se esfuerzan sin límite para transformar la realidad, anhelando únicamente que gane las elecciones un proyecto serio, riguroso, honesto, que defienda la igualdad y garantice unos servicios públicos de la máxima calidad.

Durante estas más de dos semanas han sido muchos los kilómetros recorridos. Muchas personas con las que he hablado. Muchas palabras dichas para convencer a quien tiene dudas. Mucho cansancio acumulado pero con un objetivo digno.

Y en ese viaje hecho por costa e interior, de oriente a occidente, la compañía ha sido la mejor. La de mis compañeros y compañeras, amigos y amigas, de las Juventudes Socialistas de Asturias. Una organización que se mantiene en movimiento, que no se detiene, que no deja que los demás se paren.

Gracias a Juventudes me llevaré muchos recuerdos de esta campaña que guardaré con un enorme cariño. Empezando por los trayectos hechos en el autobús de campaña. Ese autobús que ha sido el escenario de fondo de muchas fotos con candidatos y candidatas socialistas que se acercaban para sentir de cerca las ganas de la militancia de Juventudes. Autobús donde eché muchas risas, porque también es importante la risa en una campaña. La risa alegre y divertida. Y ahí debo hacer mención a los compañeros de Tuilla, a Borja, Benja y Rodrigo, con quienes me lo he pasado de miedo y a quienes, cuando se les conoce, es imposible no apreciar. Y, hablando del autobús, a él hay que darle también las gracias por su servicio, el último antes de su jubilación, que incluyó un humeante suceso de camino a Tineo. Y gracias a los conductores que, con buen ánimo, aguantaron nuestro ajetreo.

Y, si el autobús fue importante, qué decir de la furgoneta de Juventudes, de las cuñas electorales que se repetían sin parar por los altavoces y que podía escuchar hasta en sueños. Y gracias a Saray por llevarnos en ella, por caminos más largos y más cortos, pero sin dejar de llegar a nuestro destino, que es lo que importa.

Gracias también a Gonzalo por mantener la organización de la campaña, algo que siempre es más complicado en Juventudes porque a veces somos una jauría difícil de controlar, pero él ha tenido cogido el punto a la gente. Y a Vitorín porque siempre anima ver cómo se entrega entero para conseguir que el socialismo crezca más. Gracias a todos quienes estuvisteis en las gradas jóvenes porque, aunque alguno piense que son escaparates de adorno, en realidad son la estufa que calienta el ánimo y que enciende el ambiente en los mítines. Gracias a María, a mi secretaria general, que ha demostrado sobradamente que la responsabilidad que asumió al dirigir Juventudes le viene como un guante, y que ha hecho que me sienta orgulloso de muchas cosas.

Y, cómo no, gracias a mi inseparable Diego Asenjo, una campaña más con él disfrutando de sus rarezas y de su buen saque para compartir unas pizzas. Por motivos personales no era una campaña fácil para él, pero como siempre lo ha hecho fantásticamente bien y gracias a la situación que le ha tocado vivir he podido conocerle mejor.

Hablaba antes de los recuerdos que tendré de esta campaña. Recordaré las noches en los albergues donde dormimos (poco, pero lo suficiente), y las pequeñas bromas que hubo en ellos, con traslado de maletas de unas habitaciones a otras incluido. Recordaré que nunca llegar a Nueva de Llanes desde Arriondas llevó tanto tiempo por carretera. Recordaré ver ganar al Sporting acompañado por mis compañeros después de buscar un bar donde lo pusieran en Cangas de Onís. Recordaré cierto lapsus linguae en un discurso en Llanera que, por pudor, no repetiré aquí. Me acordaré de lo bien que comí en Tineo, porque cuando cocinan los socialistas de corazón la comida es más sabrosa.

Me acordaré de la emoción sentida acompañando a tantos amigos que se presentan a las alcaldías de sus concejos. Personas con las que he crecido o que me han visto crecer. Me acordaré de Adrián, de José Víctor, de Gerardo, de Josechu, de Iván (y de la sorpresa de ver en el mitin de Corvera lo fuerte que viene la siguiente generación de jóvenes, como demostró Jorge). Recordaré la amabilidad y el cariño con el que me recibieron en todos los lugares a los que asistí para dar un mitin, hacer un reparto, o participar en algún acto. Me acordaré de cómo me miraban con enorme cariño y orgullo mis padres y mi abuela en el mitin de El Entrego.

Recordaré los grandes mítines con Pedro y Susana, y el ánimo que nos contagiaban y las ganas de darlo todo. Y también recordaré a Javier en su mejor campaña, en la que mejor nos ha sabido mostrar la pasión que debemos sentir por Asturias, y en la que más fuerza nos ha transmitido con la contundencia y sinceridad de sus palabras y de sus razones.

Mañana espero llevarme otro nuevo recuerdo conmigo, el del resultado de las urnas, el de la victoria de las ideas y del compromiso que, espero, los asturianos y asturianas nos entreguen al PSOE. Porque tenemos todavía mucho por hacer, mucho que mejorar, con humildad, para continuar con nuestra labor de hacer que Asturias sea los próximos cuatro años un referente de la lucha contra la desigualdad y la injusticia social.
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Ecuador de campaña

Publicado el mayo 15, 2015 | Se el primero en comentar

Ya estamos en el ecuador de la campaña electoral, y toca parar a reflexionar.

Si hay algo que me gusta de los periodos electorales es poder hablar con la gente y compartir con ellos nuestros proyectos. Comprobar si lo que hicimos hasta ahora les sirvió de algo y ver si nuestras propuestas les parecen acertadas.

Muchas veces, demasiadas, la política se ve reducida a llamadas de teléfono, papeles y despacho. Sin ese trabajo las cosas no salen adelante, pero es también frustrante pasar horas de esa manera. Prefiero patear la calle, pisar el suelo y acumular kilómetros recorriendo el territorio. Es más cansado, pero a la vez mucho más gratificante. Es cierto que, a veces, se nos critica a los políticos que sólo atendemos a la ciudadanía en periodo electoral. No es cierto. Y menos aún desde que las redes sociales han experimentado su boom. Pero sí puede perderse, en parte, el contacto físico, que sigue siendo la clave de la política. No es lo mismo que alguien te cuente un problema por medio de un whatsapp que hacerlo mirándote con los ojos cargados de preocupación. Y es esencial que quienes tenemos responsabilidades políticas veamos esas miradas para reafirmar nuestro compromiso y recordar por qué nos dedicamos a esto.

En estos días tengo la suerte, también, de estar con amigos. De ir hasta los municipios en los que se presentan como candidatos y candidatas y darles mi apoyo. Personas normales, sin mayores pretensiones que las de mejorar sus pueblos y estar al servicio de sus vecinos y vecinas. Porque eso es lo que nos importa de verdad. En estos años aparecen muchos casos de corrupción que nos asquean profundamente. Casos de sinvergüenzas que se arriman a los partidos políticos para enriquecerse ilegítimamente. Nos les queremos con nosotros. Pero no son representativos del conjunto de quienes vemos en la política la capacidad de resolver conflictos sociales y de gestionar lo público. Yo reivindico el valor de la política y la valentía de quienes, en estos tiempos, dan un paso al frente para situarse frente a los problemas y buscarles la solución adecuada.

Durante los encuentros y mítines en los que he participado en estos días no dejo pasar la oportunidad de explicar por qué la gente que me escucha debe votar al PSOE en Asturias. Debe hacerlo porque sólo un gobierno socialista es capaz de ser un muro de contención que frene la oleada de políticas de recortes que llega desde Moncloa. Porque sólo los socialistas podemos mantener a raya a la derecha.

Mientras que en las comunidades gobernadas por el PP se privatiza la sanidad, en Asturias mantenemos un servicio sanitario de calidad reforzado por unas excelentes instalaciones hospitalarias y públicas. Mientras la derecha recorta las becas educativas y se suben las tasas universitarias, aquí éstas son congeladas porque tenemos la absoluta creencia de que sólo un buen sistema educativo, y de acceso universal, puede garantizar la igualdad de oportunidades y el progreso socioeconómico. Y es que, aquí, la candidata del PP es una minicopia de Rajoy. En estos años no ha sabido decir que no a Moncloa en ninguna ocasión. Ni con la reforma de la ley de interrupción voluntaria del embarazo, ni con la aprobación de la ley mordaza, ni con el secuestro de los fondos mineros cuyos receptores son los asturianos y asturianas.

Hay partidos políticos, por otro lado, de pretendido nuevo cuño que no han sido capaces, en estos días, de explicar qué propuestas específicas, concretas y contrastables tienen para Asturias. Se pierden en la vaguedad del discurso. En la inconcreción de sus soflamas más o menos dogmáticas. Los socialistas tenemos en cambio un programa electoral denso, completo y riguroso. Elaborado teniendo en cuenta la realidad de nuestra tierra, que conocemos perfectamente, y por tanto adecuando las propuestas a las capacidades y potencialidades de Asturias.

Ya sabemos bien los asturianos y asturianas qué se esconde detrás de los discursos huecos de atractivo envoltorio. Ya sabemos adónde va a parar el camino de los discursos populistas, de quienes dicen estar por encima del bien y el mal, de quienes se creen salvadores de la patria y anuncian con gran pompa la muerte de las ideologías y la llegada de la voluntad popular no se sabe muy bien cómo recogida. En Asturias vivimos hace tres años la experiencia de que una fuerza política de moda, y sin estructura ni capacidad, ganara las elecciones. Y fue un año perdido. Un año en el que en lugar de dedicarse a sacarnos de la crisis únicamente intentaron ejecutar sus revanchas personalísimas, actuando con total desapego hacia la ciudadanía y con un sectarismo enfermizo. Por eso estoy convencido de que en Asturias no germinarán las promesas de humo. Que nuestra tierra tirará de memoria para recordar que los populismos sólo traen consigo, después del ruido, la parálisis institucional y social.

Estos días estoy explicando esto a quienes se acercan a escucharnos. Y veo muchos gestos de asentimiento. Mucha gente que piensa como nosotros y que en estas elecciones no van a votar de cachondeo, sino con seriedad, conscientes de que el voto es lo que permite que una sociedad avance o retroceda, y que lo haga de manera injusta o justa, desigual o igual.

He visitado en estos días de precampaña y campaña Morcín, Laviana, Langreo, San Martín del Rey Aurelio, Avilés, Gijón, Oviedo, Castrillón, Llanes, Corvera, Soto del Barco, Ribadesella, Parres, Piloña, Cangas de Onís y Candás. Y todas partes encuentro el mismo respeto de la gente a la FSA-PSOE. Porque saben lo que pensamos, lo que hemos hecho y lo que queremos. Porque no nos ocultamos, vamos de cara sin renunciar a nuestras ideas y posicionamientos. Porque somos honrados y coherentes. Porque somos sinceros y serios. Porque no nos rendimos ni nos asustamos. Porque no nos importa llenarnos de barro las manos y meternos en el fango para ayudar a quienes lo necesitan. Porque hace tres años demostramos, una vez más, que estamos al servicio de Asturias y de los asturianos, y que siempre que nos han reclamado y dado su confianza hemos respondido.

Por eso el 24 de mayo sé que ganaremos. Pero necesitamos hacerlo con un buen resultado. Ayer vino a Asturias Susana Díaz, y ya sabemos los impedimentos que en Andalucía está teniendo para que la nombren presidenta. Estamos comprobando cómo los demás partidos políticos piensan más en sus propios intereses que en dar forma a la voluntad de la ciudadanía andaluza expresada democráticamente en las urnas. Por eso en Asturias no puede haber duda de qué quieren los asturianos y asturianas. Por eso nuestro resultado debe ser lo suficientemente contundente para que no haya aquí tantas interpretaciones como partidos, que nadie se considere ganador a excepción de quien gane con contundencia. Y debemos ser los socialistas quienes consigamos el apoyo masivo de la gente. Tenemos una semana por delante para lograrlo.

Y yo tengo la suerte añadida de contar no sólo con el partido sino con el gran equipo conformado por las Juventudes Socialistas de Asturias, que están llenando esta campaña no sólo de ilusión y fuerza, sino de alegría, de buen rollo, de risas. A veces me siento ya un poco viejo -pero no demasiado- junto a ellos. Y eso es bueno, porque significa que hay vida activa en la juventud socialista.

Queda una semana para seguir apurando los horarios, para continuar echando pequeñas cabezadas en la furgoneta, para escuchar las cuñas electorales, para estar en el autobús de Juventudes riendo, para comer bocadillos sin tiempo a sentarse, para hablar con la gente, para atenderles, para hacer que esto valga la pena.

¡Seguimos!
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No en mi BOE

Publicado el febrero 25, 2015 | Se el primero en comentar

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El Ministerio de Educación continúa con su misión autoimpuesta de llevar al límite la capacidad de paciencia y vergüenza ajena de la ciudadanía.

Hoy el Boletín Oficial del Estado (BOE) da publicidad al currículo de la asignatura de Religión Católica en primaria, secundaria y bachillerato. Y lo hace a lo grande. Con dos anexos que constituyen una clase de catequesis estatal difícil de igualar incluso por la propia Ciudad del Vaticano.

Los anexos, redactados por la Conferencia Episcopal, pero publicados en el BOE para que sean Palabra del Estado/Dios, son puro adoctrinamiento. ¿Cómo evaluar los conocimientos adquiridos por el alumnado? Pues mandándole rezar. Así de directo. Nunca había tenido tanto sentido eso de que rezando se puede conseguir algo, aprobar un examen en este caso.

Los y las socialistas defendemos la laicidad del Estado para evitar precisamente esta intromisión delirante en las conciencias de las personas. Para evitar que a los jóvenes se les asegure cruelmente, como es el caso de estos currículos, que su felicidad depende de Dios, y que nunca serán felices sin admitir previamente esa “verdad” revelada. La alienación alcanza de esta manera nuevas cotas de desvergüenza.

Es comprensible que deba estudiarse la religión como fenómeno social y cultural. Muchos pasajes de la historia de nuestro país no pueden comprenderse plenamente sin analizar cómo fue su relación con la religión (en su concepción más global, es decir, juegos de poder, etc.). Por eso tiene sentido hablar de la historia de las religiones. Sin embargo, el Estado no debe inmiscuirse de manera tan directa y descarnada en las creencias de las personas.

Que el BOE publique escritos como estos, que dan pábulo al creacionismo, a la condición natural de infelicidad humana, y a la sumisión hacia Dios, constituye una ofensa hacia creyentes (sea cual sea su credo) y no creyentes. El Estado pierde valor y dignidad al convertirse en un tablón parroquial.

Nos merecemos que nos respeten. Y no merecemos que el BOE sea utilizado para lavarnos el cerebro ni el alma (a quienes crean en ella).

La separación entre Iglesia y Estado debe ser total. Y no se trata de un ataque a nadie. Ni de un desprecio hacia la fe de las personas. Al contrario. La única manera de asegurar que la gente se sienta libre para rezar a quien quiera, sin injerencias ni imposiciones o coacciones, es impidiendo que la gran fuerza del Estado sea pervertida con la finalidad de engrosar el número de fieles de cualquier religión. ¿Por qué un joven español que sea judío o musulmán debe leer en el BOE, que es la voz de su país, este tipo de textos?

Ya basta de escudarnos en la historia, y en la profundidad que el catolicismo tuvo en nuestra sociedad, para mantenernos de rodillas esperando la absolución de unos pecados que pareciera que este país arrastra consigo sin que nadie nos haya explicado jamás cuáles son.

Universidad, Igualdad

Publicado el febrero 16, 2015 | Se el primero en comentar

Os dejo el artículo que, con motivo de la aprobación del decreto del 3+2 en la Universidad, elaborado por el Ministerio de Educación, me ha publicado hoy el diario asturiano La Nueva España.

 

UNIVERSIDAD, IGUALDAD

Contra la reforma de Wert de las enseñanzas universitarias,

 

En las últimas semanas hemos visto en acción, una vez más, el rodillo del Partido Popular con un nuevo decretazo del Gobierno de España. En esta ocasión, ha sido el Ministro de Educación, D. José Ignacio Wert, el encargado de escenificar la prepotencia parlamentaria del Gobierno con una reforma universitaria que da un vuelco absoluto a nuestro sistema educativo, permitiendo que las universidades ofrezcan grados de tres años y másteres de dos desde el siguiente curso académico (modelo 3+2).

Una vez más nos hemos encontrado con una reforma que sólo tiene un punto de acuerdo dentro de  la comunidad educativa: la oposición en bloque a las intenciones del Ministerio. Parece que el Sr. Wert está empeñado en repetir los mismos errores que le han llevado a ser el Ministro peor valorado por la ciudadanía, según datos del CIS. Ese rechazo se extiende a todo el ámbito universitario, que considera un lastre para la Universidad española la nula capacidad de diálogo del Ministro. Claro ejemplo de esto ha sido la decisión de la Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas (CRUE) de oponerse al nuevo modelo implantado por el Gobierno del PP y exigir una moratoria a su implantación.

La reforma obliga a que, en apenas seis meses, las universidades aprueben títulos adaptados a la nueva normativa. Estas prisas, causadas por la incapacidad de alcanzar consensos y por la actitud despótica del Ministerio, sólo provocan una mayor devaluación de la formación impartida en las carreras universitarias y, por lo tanto, reducen el nivel académico de las universidades. Es, en definitiva, una chapuza que repercutirá en la formación del alumnado.

Pero si cuestionable ha sido la manera en que se ha presentado la reforma, de espaldas a las partes afectadas, peor aún es el fondo de la misma. Su intención y fundamento ideológico. Es una reforma injusta y clasista, destinada a excluir de las universidades a una determinada parte de la sociedad. El Ministerio anuncia que supondrá un gran ahorro para las familias. Una mentira de corto recorrido. El coste del máster, que obligatoriamente deberán realizar los estudiantes, para tener una formación adecuada, tiene unas tasas que pueden llegar a duplicar, e incluso triplicar, el precio del coste actual de matriculación en un grado. Cabe preguntarse si acaso los grados no deberían garantizar, por sí mismos, la formación necesaria para acceder al mercado laboral. Tal como se dice en el Espacio Europeo de Educación Superior, la formación no debe ser “básica”, como pretende esta reforma, sino suficiente para  proporcionar todos los conocimientos que garanticen al estudiante su capacidad para ejercer plenamente su profesión. Los másteres, en cambio, deberían ser únicamente de especialización. Y así es como el Gobierno de Rajoy da continuidad a aquellas ideas que él mismo publicó, hace años, acerca de su convencimiento de que existen unos hijos de la buena estirpe, destinados a desarrollarse plenamente y alcanzar sus sueños, mientras que otros, los hijos de clases inferiores, aquellos sin “pedigrí” y sin dinero, sólo pueden aspirar a servirles.

Por otra parte, el gran desconocimiento y la desfachatez del Ministro Wert le han llevado a decir que la reforma permitirá la homologación de nuestros grados respecto a los que se ofertan en las universidades del resto de Europa.  ¿Es que no existe ya esa homologación? ¿Es que no somos el país que más Erasmus recibe y que más envía a otros países de nuestro entorno? ¿Sería este intercambio posible sin que existiera la homologación ya dicha? Es más, resulta paradójico que el Ministerio se escude en la necesidad de converger con la comunidad internacional universitaria cuando la reforma aprobada provoca una auténtica divergencia en las universidades de nuestro país, de tal manera que ahora se ofertará el modelo anterior de 4 años y el reciente de 3+2. ¿No deberíamos converger primero con nosotros mismos e impedir esta nueva incoherencia? ¿No deberíamos tomarnos en serio la Universidad y darle la importancia que merece para recomponer nuestro futuro?  Esto sin mencionar que en América Latina y en casi todo el mundo (no sólo en Europa), de forma mayoritaria, el sistema es como el que aquí ya teníamos. La Secretaría de Estado se atreve a decir, incluso, que en Estados Unidos el modelo no es de 4 años, sino que existe un primer año equivalente a lo que aquí conocimos como COU. Este comentario sólo da lugar a dos conclusiones: que los responsables del Ministerio de Educación viven totalmente alejados de la realidad, pues al mencionar el COU hacen referencia a otra época (tal vez  a la que quieren volver como muestran sus reformas); y que tienen un enorme desconocimiento del sistema americano y, más preocupante, de nuestro propio sistema, pues en Estados Unidos los estudiantes acceden con 18 años, igual que en nuestro país, al sistema universitario, dedicándose en España ese primer año a una formación más básica que da solidez a los años posteriores de estudio.

Lo ya dicho en relación al decretazo universitario es suficiente para establecer diferencias entre las políticas de izquierdas y de derechas, en este caso en relación a la educación que queremos para la juventud de nuestro país. El martes, en el Senado, Vicente Álvarez Areces interpelaba al Ministro Wert por esta reforma, exigiendo dar un paso atrás para recomponer el dialogo con la comunidad educativa. Ese mismo día, yo mismo, como parlamentario en la Junta General del Principado de Asturias, registraba una Proposición No de Ley para rechazar esta reforma universitaria. Y, por su parte,  el Presidente asturiano, Javier Fernández, firmaba un acuerdo con la Universidad de Oviedo por el que, una vez más, se materializaba el compromiso que tiene nuestro Gobierno con la institución. Un compromiso que ofrece seguridad económica hasta diciembre de 2018; mejora la planificación del funcionamiento de la educación superior; e incrementa aquellas partidas que están destinadas a las becas y ayudas para los estudiantes. Asimismo el Presidente anunció que el próximo curso, tal y como ocurre desde 2012, se congelarán las tasas en primera matrícula. Porque sí hay diferencias. Porque sí creemos en la importancia de la Universidad. Porque hay distintas formas de ver la política. Porque la sociedad será mejor cuanta mayor igualdad exista entre sus ciudadanos, y más aún cuando se trata del acceso a la educación, a su futuro.

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